Boldo

El boldo es un árbol de hoja perenne que puede llegar a superar los 15 m de altura pero tarda muchos años en alcanzar este tamaño. Aunque ya se cultiva en otras regiones del mundo, sólo podemos encontrarlos de forma natural en zonas de Argentina, Chile y Perú. Sus hojas poseen un intenso aroma y son muy utilizadas en Sudamérica por su valor culinario y terapéutico. Hay evidencias de que esta planta ya era utilizada por el hombre hace 14.500 años.

Propiedades medicinales del boldo.

· Es una hierba con propiedades hepatoprotectoras que aumenta la producción de bilis protegiendo, desintoxicando el hígado y favoreciendo la eliminación de tóxinas.

· Actúa como antioxidante y antiinflamatorio.

· Tiene propiedades digestivas y contribuye a aliviar los síntomas de algunas enfermedades gastrointestinales como úlceras, dispepsias o gastritis. Tonifica el estómago, alivia los problemas de gases y el dolor de estómago.

· El boldo es diurético y antiséptico y sirve como complemento para tratar infecciones de las vías urinarias.

· Relaja el sistema nervioso y está indicada para casos de insomnio.

· Es un laxante suave que ayuda a combatir el estreñimiento.

Como preparar una infusión de boldo.

Calienta en un cazo una vaso de agua, cuando comience a hervir a añade una cucharadia de hojas y frutos secos, tapa y deja reposar 10 minutos. Cuela y endulza con miel al gusto. El sabor de esta planta no es muy agradable, así es que puedes añadir unas gotas de limón o mezclar con otras plantas digestivas como la manzanilla, alcachofa, hinojo o menta. Puedes tomar 2 – 3 tazas diarias pero no se debe tomar durante períodos prolongados de tiempo.

Contraindicaciones.

Esta planta contiene boldina que en dosis elevadas es tóxica, por lo que conviene tener en cuenta las dosis y extremar la precaución si vamos a utilizar aceite esencial en el que los principios están más concentrados. Lo más aconsejado es consultar a tu médico si está planta está indicada para ti. Consumir boldo está contraindicado en los siguientes casos:

· Embarazo, lactancia y niños.

· Personas con trastornos biliares o hepáticos.

· Pacientes que toman fármacos anticoagulantes.