Infusión de mate

La infusión de yerba mate es originaria de sudamérica, dónde su consumo está muy arraigado en la cultura. Cuándo los primeros colonos llegan a sudamérica, los nativos de estas tierras ya consumían mate. Esta infusión se bebe a través de una bombilla en un recipiente denominado mate, fabricado en materiales muy diversos. La preparación es todo un ritual que incluye un lenguaje específico o jerga. Esta planta posee un característico sabor amargo y contiene una sustancia estimulante llamada mateína.

Propiedades del mate.

· Es una planta digestiva que estimula el buen funcionamiento del aparato digestivo y alivia digestiones difíciles.

· Contiene vitaminas del tipo B y minerales como el magnesio y potasio.

· Por su acción depurativa y diurética ayuda a eliminar toxinas y combaten la retención de líquidos.

· Tiene propiedades antioxidantes que previenen el envejecimiento prematuro de las células, protegen el corazón, previenen la aparición de enfermedades cardiovasculares, mejora la circulación sanguínea, reducen los niveles de colesterol “malo” y aumentan el “bueno”.

· Actúa como tonificante del organismo, mejorando la capacidad de atención y aliviando los síntomas del cansancio o fatiga.

Cómo preparar mate.

A pesar de tratarse aparentemente  de una simple infusión, preparar un buen mate requiere conocimientos y experiencia. La manera de mojar la hierba o “cebar el mate” determinará el sabor de la infusión.

Lo primero será llenar de yerba las tres cuartas partes del recipiente típico llamado mate. Después añade un poco de agua tibia para que la yerba no se queme cuando añadas el agua caliente. Inserta la bombilla a través de la cuál beberás el mate. Añade agua caliente a unos 80º hasta llenar el recipiente. Debes hacerlo con un fino chorro situado siempre en el mismo lugar, junto a la bombilla, ya que la yerba de la parte superior no debe mojarse. No debes mover el mate demasiado por que la bombilla puede obstuirse con la yerba.

Contraindicaciones.

Aunque consumida en cantidades adecuadas no tiene por qué presentar problemas, conviene evitar el consumo en los siguientes casos:

· Enfermedades renales graves.

· Personas con problemas de nervios, insomnio, ansiedad o  estrés.

· Niños.

· Hipertensión.

· Gastritis.