Olivo

El olivo es un longevo árbol típico de la zona mediterránea, muy adaptado a los climas de estas regiones y muy presente en sus paisajes y culturas. Ya en la época romana era considerado símbolo de paz, victoria y castidad. En la actualidad, su cultivo se destina a extraer el valioso aceite que contienen sus frutos: aceite de oliva. Este aceite constituye la pieza clave en la saludable dieta mediterránea, ya que tiene un valor nutritivo y medicinal excepcional. Estas cualidades son muy conocidas, sin embargo, no lo son tanto las propiedades medicinales de sus hojas:

· Tiene un gran poder antioxidante que retrasa el envejecimiento celular y previene la aparición de enfermedades degenerativas y de procesos cancerosos.

· Se utiliza para tratar enfermedades vasculares como la hipertensión arterial o la arterioesclerosis. Su acción hipotensora y vasodilatadora disminuye las posibilidades de subrir trombosis y protege el corazón.

· Reduce los niveles de colesterol LDL (colesterol “malo”) y aumenta los niveles de colesterol HDL (colesterol “bueno”).

· Por su poder diurético ayuda a eliminar tóxinas del organismo.

· Combate el estreñimiento.

· Ayuda a reducir los niveles de azúcar, por lo que está indicado para tratar la diabetes.

· Los últimos estudios han demostrado que las hojas de olivo son además un eficaz antibiótico natural con un gran poder antibacteriano.

Cómo preparar una infusión de olivo.

Para aprovechar al 100% las múltiples propiedades del olivo, te recomiendo que compres hojas con certificado ecológico. Para prepararlo sólo tienes que calentar 1/2 litro de agua, añade unos 30 gramos de hojas secas, retira del fuego, tapa y deja reposar 5-10 minutos. Cuela y endulza con miel al gusto. Puedes tomar 2-3 tazas diarias.

Contraindicaciones.

· Enfermos biliares.

· Personas que tengan la presión arterial baja.

· No hay estudios que demuestren la inocuidad de las hojas de olivo durante el embarazo.

· No se recomienda tomar con el estómago vacío, ya que podría irritar el epitelio gástrico.